Pedrosa del Príncipe, Parmo y Vega

Pedrosa del Príncipe, Parmo y Vega
Todo lo que debes saber sobre Pedrosa

domingo, 12 de noviembre de 2017

Conoce tu provincia



Todos los que nacimos en los setenta guardamos en algún rincón de nuestras casas esos maravillosos álbumes –completos o incompletos- titulados «Conoce tu provincia», que lanzaron las Cajas de Ahorro entre 1979 y 1986. El sistema era sencillo, iba tu madre a la Caja, hacía una imposición o lloraba un poco al cajero, y éste te entregaba uno o varios sobres de cromos coleccionables. Así ya de paso aprendíamos geografía y fortalecíamos nuestro sentimiento burgalesista de amor por la provincia.

Todo comenzó con la colección de 1979, de tapas azules y dedicada íntegramente a la ciudad, muy recomendable para admirar algunos edificios ya desaparecidos o muy renovados, como la residencia General Yagüe o la Casa del Cordón, Alhóndiga…  Se componía de 180 cromos y los textos, como los del resto de álbumes los firmaba Jesús López Sobrino, que hoy descubro que es un sacerdote arandino ya jubilado, con una retórica muy propia de aquella época, ensalzando los valores tradicionales del campo castellano, o sentencias legendarias como «La Cabeza de Castilla se asienta sobre doce pilares», en alusión a sus partidos judiciales.






El resto de álbumes se fueron emitiendo aproximadamente cada dos años: en 1981 salía el tomo verde para albergar los partidos judiciales de Aranda, Roa, Salas y Lerma (sorprende ver los cromos correspondientes a la villa ducal). Posteriormente salió el tomo III (beige) correspondiente a Belorado, Burgos, Briviesca y Castrojeriz; para terminar el cuarteto en 1986 con el tomo naranja correspondiente a los partidos de Miranda, Sedano, Villarcayo y Villadiego. Todos ellos se componían ya de 204 cromos, y venían patrocinados por ambas Cajas locales, la Municipal y la del Círculo, salvo el último, que solo venía firmado por la Municipal.
 
Alguno de los cromos más insólitos de la colección fueron el del Estadio Municipal del Plantío, con el equipo blanquinegro aún en primera división, la Plaza Mayor con coches, la parada de taxis (negros) de la Plaza de Santo Domingo… en cuanto a la provincia, hay cromos muy graciosos, como el de las fiesta patronales de Briviesca, donde solo se ven cabezas humanas, o en el que aparece la Peña Los Rebeldes, de Villadiego...



Al rebufo de estas colecciones, la Diputación provincial sacó una excepcional serie sobre arte románico en 1984, con álbumes numerados y 150 «fotografías en color», de las que seis eran mapas bien ilustrativos de las rutas. Algunas de las imágenes las firmaba Enrique del Rivero, autor más tarde de los libros de tapas blancas sobre excursiones provinciales, que emitía la Caja de forma anual en el ya defenestrado «día universal del ahorro». La iniciativa también se extendió por las provincias de La Rioja y Palencia. Googleando se pueden encontrar todos estos álbumes a buenos precios en la red, pero si lo que quieres es hacer un cambio a la vieja usanza, yo tengo algunos álbumes incompletos o magullados, y estoy dispuesto a cambiar cromos para completarlos…



jueves, 26 de octubre de 2017

Villayuda o La Ventilla



Este barrio burgalés, como muchos de los antes citados, se abre entre fábricas y naves industriales, de las que solo  le separa la transitada carretera de Logroño. El término Villayuda puede proceder de Villa Adjunta a una mayor, aunque es más conocida como La Ventilla, por la venta que le dio fama cuando se decía «en La Ventilla, una jarrilla, en Capiscol, un porrón». Forma parte de la ciudad de Burgos desde 1927, y actualmente cuenta con 761 habitantes censados.



Según el almanaque de Riera, en 1901 su alcalde era Gregorio Duque, y su esqueleto industrial se componía de la fábrica de harinas de Francisco Aparicio, y de la fábrica de papel de Hijos de Julián Fournier, establecida en el barrio desde 1863. Funcionó bajo la denominación de Papeleras del Arlanzón entre 1942 y 2013, en que fue liquidada.



Su ermita de San Vicente mártir se integra en el camino jacobeo, y aparece aislada en un descampado detrás del popular lavadero de coches, con sus vanos tapiados, lo que denota su avanzado estado de ruina. El campanario está fechado en 1817. Las necesidades espirituales se atienden ahora en un moderno edificio de hormigón cuya cruz nos recuerda –no sin cierto esfuerzo- que es una iglesia cristiana. Enfrente, el poderoso edificio de la venta de Villayuda, del que destacan sus vistosos dinteles.